Aspe
Junta Mayor de Cofradías y Hermandades de Semana Santa de Aspe
1978
1.600
Declarada de Interés Turístico Provincial
Hermanada con la Junta de Hermandades Pasionarias de Cieza (Murcia)
Basílica Nuestra Señora del Socorro de Aspe
Encendido cruz cuaresmal
Cortesías mañana del Viernes Santo
Directiva Junta Mayor
Presidente: Raúl Pérez Bonmatí
Vicepresidenta 1: Nieves Erades Begerano
Vicepresidente 2: Alejandro Pacheco Prado
Secretaria: María Erades Vicedo
Secretaria: Blanca Pérez Bonmatí
Tesorero: Raúl Escribano Cascales
Tesorera: María de las Nieves Hernández
Vocales: David Ferrer Prieto, Miguel López Pomares y Mª Paz Miguel Botella
Consiliario: Rvdo. Germán Sánchez Vilella
Dirección postal
C/ Severo Ochoa, 3, 1º
03680 – Aspe (Alicante)
Correo electrónico
presidente@semanasantaaspe.es
Teléfono
637170759
Página web
Cofradías y Hermandades
- Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Jesús Triunfante
- Hermandad y Cofradía de la Dolorosa, Soledad, Esperanza Macarena y Ángel de la Resurrección
- Archicofradía del Santísimo Cristo de la Buena Muerte
- Hermandad de San Juan y la Samaritana
- Hermandad y Cofradía Ntra. Sra. de las Angustias y Santa María Magdalena
- Cofradía Santa Mujer Verónica y Santas Mujeres Piadosas
- Hermandad de María al pie de la Cruz
- Hermandad de la Oración en el Huerto
- Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús del Ecce Homo en su Sagrada Presentación al Pueblo y María Santísima del Amor y la Misericordia
- Hermandad del Pueblo Hebreo
Auto Sacramental El Monte, Sermón de las Siete Palabras
Datos de interés
La representación viviente de las Marías y la Magdalena es una de las tradiciones más emblemáticas y distintivas de la Semana Santa de Aspe. Tres chicas jóvenes aspenses desempeñan estos papeles, encarnando a María Salomé, María Cleofás y María Magdalena, siendo apuntadas en la mayoría de los casos desde pequeñas.
Aunque su origen exacto se desconoce, existen registros que confirman su existencia desde el siglo XIX. En la actualidad, las Marías y la Magdalena son las principales representantes de la Semana Santa aspense, participando en todos los actos oficiales de Cuaresma y Semana Santa.
Su participación comienza el Jueves Santo durante la Misa Solemne, cuando realizan su primera reverencia ante el Santísimo. El Viernes Santo, en la Ceremonia del Encuentro y la Procesión del Camino del Calvario, la Magdalena acompaña a Jesús Nazareno, mientras las Marías lo hacen con la imagen de la Dolorosa. Esa noche, en la Procesión del Santo Entierro, la Magdalena acompaña a Cristo en el Sepulcro, y las Marías, acompañan a la Virgen de la Soledad. También, el Sábado Santo escenifican el acto de Sepultura de Nuestro Señor Jesucristo.
El Domingo de Resurrección, durante la tradicional ‘Mañanica de Pascua’, las Marías acompañan a la Virgen María esparciendo flores, y la Magdalena, tras ser coronada de flores, hace lo propio junto al Santísimo Sacramento. En el acto previo de las Cortesías, ambas realizan tres reverencias hacia delante y tres hacia atrás a Jesús Sacramentado.
El atuendo de las Marías y la Magdalena de Aspe es uno de los elementos más característicos y simbólicos. Su diseño se ha mantenido inalterable con el paso del tiempo, y refleja la continuidad de una tradición. Las jóvenes que encarnan a María Salomé y María Cleofás, van idénticamente vestidas: túnicas largas de tono marrón, un manto azul y la cabeza cubierta por una toca de lino blanco. La Magdalena, en cambio, se distingue por su túnica verde, manto rosa, y una larga cabellera de tirabuzones.
Además, las Marías y la Magdalena participan en el Sermón de las Siete Palabras, conocido como ‘El Monte’, un auto sacramental narrativo-musical que data de 1859. Representado originalmente el Viernes Santo al mediodía, se mantuvo hasta 1955 y fue recuperado en 2005 con motivo del XII Encuentro Provincial de Cofradías y Hermandades.
Durante el Sermón, las jóvenes permanecen inmóviles hasta la Séptima Palabra, momento en que las Marías se arrodillan mientras la Magdalena abraza la cruz de Cristo. La puesta en escena incluye imágenes religiosas, la representación viviente, la Guardia Pretoriana y música compuesta en el siglo XIX. Actualmente, se celebra en la Basílica Nuestra Señora del Socorro el sábado del Domingo de Laetare de Cuaresma de los años pares.
Breve historia de la Semana Santa de Aspe
La Semana Santa de Aspe tiene sus raíces en el siglo XVII, los primeros datos históricos los recogemos en 1615 con la fundación de la Cofradía del Dulcísimo Nombre de Jesús. Esta cofradía colaboraba en distintos actos religiosos, entre ellos los de la Semana Santa, cuyo origen, sin embargo, parece surgir de forma más popular y espontánea por parte de los fieles.
En aquella época, las celebraciones eran muy sencillas y se desarrollaban en su mayoría dentro del templo, con algunas procesiones en los días más solemnes, como el Jueves Santo y el Viernes Santo.
Con el paso de los siglos y especialmente a finales del XIX, la Semana Santa de Aspe empezó a estructurarse en torno a nuevas Cofradías y Hermandades que darían forma a las celebraciones tal y como las conocemos. En 1883 se fundó la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, en 1885 la de San Juan, y poco después las de la Soledad y la Madre de las Angustias. También se incorporaron nuevas imágenes y procesiones que enriquecieron la celebración, como las del Cristo de la Buena Muerte (1920) y la Santa Verónica (1926). En esos años también se instauraron tradiciones, como el Sermón de las Siete Palabras, conocido como “El Monte”, celebrado desde 1859, y la representación viviente de las Marías y la Magdalena, que probablemente nació a mediados del siglo XIX.
La Guerra Civil supuso un duro golpe para el patrimonio religioso aspense. En 1936 se destruyó la mayor parte de las imágenes y pasos procesionales, salvándose únicamente el Cristo de la Flagelación. Tras la contienda, comenzó un proceso de reconstrucción, y durante la década de 1940 se repusieron imágenes, se refundaron cofradías y se incorporaron nuevas, como la de María al Pie de la Cruz y la de la Oración en el Huerto. Estos años marcaron el renacer de una Semana Santa que recuperaba su esplendor después de la destrucción.
En los años sesenta se produjo una renovación estética y organizativa. En 1961 se adquirió la nueva imagen de la Soledad, la primera con estilo andaluz y bajo palio, lo que introdujo un aire diferente en las procesiones. En esos mismos años, la Hermandad de las Angustias creó la Procesión de las Mantillas del Domingo de Ramos y la de la Oración en el Huerto incorporó la Centuria Romana, conocida popularmente como ‘los colaseros’. Sin embargo, la Archicofradía del Cristo de la Buena Muerte atravesó momentos difíciles, por lo que en 1968 la Hermandad de María al Pie de la Cruz asumió temporalmente la salida de sus pasos.
Durante la década de 1970, la Semana Santa de Aspe se revitalizó nuevamente. Se incorporaron nuevas imágenes, como el Cristo Resucitado (1971) o el Santo Traslado y San Pedro (1972), y se instauraron nuevas procesiones, como la del Lunes Santo. En 1978 se fundó oficialmente la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades de Semana Santa, con el objetivo de coordinar y mejorar la organización de los actos, marcando un punto de inflexión en la historia de la celebración.
Los años ochenta y noventa consolidaron este resurgir. Varias hermandades renovaron su patrimonio con nuevas imágenes, y el Santísimo Sacramento regresó a la procesión del Domingo de Resurrección. A mediados de 1990 la Semana Santa vivió un gran auge con la creación de nuevas hermandades, como la del Ecce Homo y la Guardia Pretoriana, que recuperó el espíritu de los antiguos ‘colaseros’. En 1997 se instauró el acto del Pregón de Semana Santa y se bendijo el estandarte oficial, en 1999 se incorporó la Tamborada, y la Junta Mayor lanzó el primer cartel y el boletín anual, consolidando la difusión y el prestigio de las celebraciones.
El siglo XXI trajo consigo una etapa de expansión y reconocimiento. La Junta Mayor se renovó completamente: el boletín se transformó en revista, y se crearon nuevos actos como el encendido de la Cruz Cuaresmal o la creación de la marcha procesional ‘Semana Santa en Aspe’.
Llegaron nuevos pasos, como los de Nuestra Señora de la Amargura, Nuestra Señora del Dolor y la Agonía o el Monte Calvario (2000). Se fundaron nuevas hermandades, como la del Pueblo Hebreo (2002) y la del Cristo del Perdón y María Santísima de la Humildad (2007).
En 2005 Aspe acogió el XII Encuentro Provincial de Cofradías, y en él se recuperó el Sermón de las Siete Palabras ‘El Monte’, y tres años más tarde, en 2008, la Consellería de Turisme declaró la Semana Santa de Aspe Fiesta de Interés Turístico Provincial.
En 2013, la localidad fue sede del V Encuentro Interdiocesano de Cofradías y Hermandades de la Comunidad Valenciana, confirmando su relevancia regional.
Con los años se han impulsado nuevos actos como el Certamen de Música Cofrade o el acto de la Sepultura de Nuestro Señor Jesucristo, entre otros.
Hoy, tras más de cuatro siglos de historia, la Semana Santa de Aspe se presenta como una celebración profundamente arraigada, que ha sabido combinar la devoción, la tradición y el trabajo de generaciones de cofrades. Gracias al esfuerzo de la Junta Mayor y de las hermandades, esta manifestación religiosa y cultural se ha consolidado como uno de los principales referentes de la provincia, símbolo de identidad, fe y participación popular.


