Recomendaciones Literarias para Cuaresma 2026

Miércoles de Ceniza – 𝑴𝒊𝒆́𝒓𝒄𝒐𝒍𝒆𝒔 𝒅𝒆 𝑪𝒆𝒏𝒊𝒛𝒂, de T.S Eliot

A las puertas ya de una nueva Cuaresma, desde la vocalía de Fe y Cultura de la Junta Diocesana queremos acompañar con una serie de publicaciones literarias que nos ayuden a vivir este momento.

Comenzamos con el poeta norteamericano Thomas Stearns Eliot (1888-1965), uno de los más grandes del pasado siglo XX, y su poema 𝑴𝒊𝒆́𝒓𝒄𝒐𝒍𝒆𝒔 𝒅𝒆 𝑪𝒆𝒏𝒊𝒛𝒂, en la traducción de José María Valverde (Alianza Editorial).

Al ser un poema muy largo y dividido en varias secciones, compartimos una pequeña muestra y animamos a todos a buscar y leer el resto de la obra de este gran escritor. Muy recomendable su obra de teatro dedicada a Santo Tomás Beckett, titulada 𝑨𝒔𝒆𝒔𝒊𝒏𝒂𝒕𝒐 𝒆𝒏 𝒍𝒂 𝑪𝒂𝒕𝒆𝒅𝒓𝒂𝒍.

…𝙮 𝙧𝙪𝙚𝙜𝙤 𝙖 𝘿𝙞𝙤𝙨 𝙦𝙪𝙚 𝙩𝙚𝙣𝙜𝙖 𝙢𝙞𝙨𝙚𝙧𝙞𝙘𝙤𝙧𝙙𝙞𝙖 𝙙𝙚 𝙣𝙤𝙨𝙤𝙩𝙧𝙤𝙨

𝙮 𝙧𝙪𝙚𝙜𝙤 𝙦𝙪𝙚 𝙥𝙪𝙚𝙙𝙖 𝙤𝙡𝙫𝙞𝙙𝙖𝙧 𝙮𝙤

𝙚𝙨𝙤𝙨 𝙖𝙨𝙪𝙣𝙩𝙤𝙨 𝙦𝙪𝙚 𝙙𝙞𝙨𝙘𝙪𝙩𝙤 𝙙𝙚𝙢𝙖𝙨𝙞𝙖𝙙𝙤 𝙘𝙤𝙣𝙢𝙞𝙜𝙤 𝙢𝙞𝙨𝙢𝙤

𝙚𝙭𝙥𝙡𝙞𝙘𝙤 𝙙𝙚𝙢𝙖𝙨𝙞𝙖𝙙𝙤

𝙥𝙤𝙧𝙦𝙪𝙚 𝙣𝙤 𝙩𝙚𝙣𝙜𝙤 𝙚𝙨𝙥𝙚𝙧𝙖𝙣𝙯𝙖 𝙙𝙚 𝙫𝙤𝙡𝙫𝙚𝙧 𝙤𝙩𝙧𝙖 𝙫𝙚𝙯

𝙦𝙪𝙚 𝙧𝙚𝙨𝙥𝙤𝙣𝙙𝙖𝙣 𝙚𝙨𝙩𝙖𝙨 𝙥𝙖𝙡𝙖𝙗𝙧𝙖𝙨

𝙥𝙤𝙧 𝙡𝙤 𝙦𝙪𝙚 𝙨𝙚 𝙝𝙖 𝙝𝙚𝙘𝙝𝙤, 𝙥𝙖𝙧𝙖 𝙦𝙪𝙚 𝙣𝙤 𝙨𝙚 𝙫𝙪𝙚𝙡𝙫𝙖 𝙖 𝙝𝙖𝙘𝙚𝙧

𝙤𝙟𝙖𝙡𝙖́ 𝙚𝙡 𝙟𝙪𝙞𝙘𝙞𝙤 𝙨𝙤𝙗𝙧𝙚 𝙣𝙤𝙨𝙤𝙩𝙧𝙤𝙨 𝙣𝙤 𝙨𝙚𝙖 𝙙𝙚𝙢𝙖𝙨𝙞𝙖𝙙𝙤 𝙜𝙧𝙖𝙫𝙤𝙨𝙤

𝙋𝙤𝙧𝙦𝙪𝙚 𝙚𝙨𝙩𝙖𝙨 𝙖𝙡𝙖𝙨 𝙮𝙖 𝙣𝙤 𝙨𝙤𝙣 𝙖𝙡𝙖𝙨 𝙥𝙖𝙧𝙖 𝙫𝙤𝙡𝙖𝙧

𝙨𝙞𝙣𝙤 𝙨𝙞𝙢𝙥𝙡𝙚𝙨 𝙖𝙨𝙥𝙖𝙨 𝙥𝙖𝙧𝙖 𝙗𝙖𝙩𝙞𝙧 𝙚𝙡 𝙖𝙞𝙧𝙚

𝙚𝙡 𝙖𝙞𝙧𝙚 𝙦𝙪𝙚 𝙖𝙝𝙤𝙧𝙖 𝙚𝙨𝙩𝙖́ 𝙘𝙤𝙢𝙥𝙡𝙚𝙩𝙖𝙢𝙚𝙣𝙩𝙚 𝙩𝙚𝙣𝙪𝙚 𝙮 𝙨𝙚𝙘𝙤

𝙢𝙖́𝙨 𝙩𝙚𝙣𝙪𝙚 𝙮 𝙢𝙖́𝙨 𝙨𝙚𝙘𝙤 𝙦𝙪𝙚 𝙡𝙖 𝙫𝙤𝙡𝙪𝙣𝙩𝙖𝙙

𝙚𝙣𝙨𝙚́𝙣̃𝙖𝙣𝙤𝙨 𝙖 𝙚𝙨𝙩𝙖𝙧 𝙨𝙚𝙣𝙩𝙖𝙙𝙤𝙨 𝙩𝙧𝙖𝙣𝙦𝙪𝙞𝙡𝙤𝙨.

𝙍𝙪𝙚𝙜𝙖 𝙥𝙤𝙧 𝙣𝙤𝙨𝙤𝙩𝙧𝙤𝙨 𝙥𝙚𝙘𝙖𝙙𝙤𝙧𝙚𝙨 𝙖𝙝𝙤𝙧𝙖 𝙮 𝙚𝙣 𝙡𝙖 𝙝𝙤𝙧𝙖 𝙙𝙚 𝙣𝙪𝙚𝙨𝙩𝙧𝙖 𝙢𝙪𝙚𝙧𝙩𝙚.

𝙍𝙪𝙚𝙜𝙖 𝙥𝙤𝙧 𝙣𝙤𝙨𝙤𝙩𝙧𝙤𝙨 𝙖𝙝𝙤𝙧𝙖 𝙮 𝙚𝙣 𝙡𝙖 𝙝𝙤𝙧𝙖 𝙙𝙚 𝙣𝙪𝙚𝙨𝙩𝙧𝙖 𝙢𝙪𝙚𝙧𝙩𝙚.

Primer Viernes de Cuaresma – 𝑳𝒂𝒔 𝑷𝒂𝒔𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔 (𝑴𝒂𝒓𝒄𝒐𝒔/𝑴𝒂𝒕𝒆𝒐/𝑱𝒖𝒂𝒏), de Johann Sebastian Bach

De todo el corpus de oratorios y pasiones compuestas por J. S. Bach, quizá la más conocida es la 𝑳𝒂 𝑷𝒂𝒔𝒊𝒐́𝒏 𝒔𝒆𝒈𝒖́𝒏 𝑺𝒂𝒏 𝑴𝒂𝒕𝒆𝒐. Sin embargo, el inicio de 𝑳𝒂 𝑷𝒂𝒔𝒊𝒐́𝒏 𝒔𝒆𝒈𝒖́𝒏 𝑺𝒂𝒏 𝑱𝒖𝒂𝒏 (el coro “Herr, unser Herrscher”, “Señor, soberano nuestro”) adquiere una dimensión tremendamente sobrenatural sin apartarse de lo tremendamente humano.

Una música arremolinada que nos lleva directamente al centro mismo del viaje doloroso hacia la Cruz.

Una pieza ideal para cerrar los ojos y sentir ese Vía Crucis, camino imprescindible para llegar hasta la prometida y anunciada Resurrección.

¡𝙎𝙚𝙣̃𝙤𝙧, 𝙨𝙤𝙗𝙚𝙧𝙖𝙣𝙤 𝙣𝙪𝙚𝙨𝙩𝙧𝙤, 𝙘𝙪𝙮𝙖 𝙜𝙡𝙤𝙧𝙞𝙖

𝙧𝙚𝙨𝙥𝙡𝙖𝙣𝙙𝙚𝙘𝙚 𝙚𝙣 𝙩𝙤𝙙𝙤 𝙚𝙡 𝙢𝙪𝙣𝙙𝙤!

𝙈𝙪𝙚́𝙨𝙩𝙧𝙖𝙣𝙤𝙨 𝙚𝙣 𝙩𝙪 𝙋𝙖𝙨𝙞𝙤́𝙣

𝙦𝙪𝙚 𝙩𝙪́, 𝙝𝙞𝙟𝙤 𝙫𝙚𝙧𝙙𝙖𝙙𝙚𝙧𝙤 𝙙𝙚 𝘿𝙞𝙤𝙨,

𝙚𝙣 𝙩𝙤𝙙𝙤 𝙢𝙤𝙢𝙚𝙣𝙩𝙤,

𝙝𝙖𝙨𝙩𝙖 𝙚𝙡 𝙢𝙖́𝙨 𝙙𝙚𝙜𝙧𝙖𝙙𝙖𝙣𝙩𝙚,

𝙢𝙚𝙧𝙚𝙘𝙚𝙨 𝙨𝙚𝙧 𝙜𝙡𝙤𝙧𝙞𝙛𝙞𝙘𝙖𝙙𝙤.

¡𝙎𝙚𝙣̃𝙤𝙧, 𝙨𝙤𝙗𝙚𝙧𝙖𝙣𝙤 𝙣𝙪𝙚𝙨𝙩𝙧𝙤, 𝙘𝙪𝙮𝙖 𝙜𝙡𝙤𝙧𝙞𝙖

𝙧𝙚𝙨𝙥𝙡𝙖𝙣𝙙𝙚𝙘𝙚 𝙚𝙣 𝙩𝙤𝙙𝙤 𝙚𝙡 𝙢𝙪𝙣𝙙𝙤!

Entre la infinidad de versiones que podemos disfrutar de esta genial obra, compartimos una grabación dirigida por John Eliot Gardiner -con el Monteverdi Choir y los English Baroque Soloist-, sin duda uno de los maestros que más y mejor ha sabido profundizar en la obra y en el espíritu de uno de los creadores más geniales de todos los tiempos: Johann Sebastian Bach.

Segundo Viernes de Cuaresma – 𝑪𝒓𝒊𝒔𝒕𝒐 𝒅𝒆𝒍 𝑮𝒓𝒂𝒏 𝑷𝒐𝒅𝒆𝒓 𝒚 𝒍𝒂 𝑴𝒂𝒄𝒂𝒓𝒆𝒏𝒂, poemas de Manuel Machado

Si Antonio Machado dejó inmortalizada para siempre ‘La Saeta’, llegando a convertirse en la cultura popular de las cofradías en todo un himno, su hermano Manuel dedicó dos bellos sonetos a dos de las imágenes más representativas y devocionales de la Semana Santa sevillana: 𝑪𝒓𝒊𝒔𝒕𝒐 𝒅𝒆𝒍 𝑮𝒓𝒂𝒏 𝑷𝒐𝒅𝒆𝒓 𝒚 𝒍𝒂 𝑴𝒂𝒄𝒂𝒓𝒆𝒏𝒂.

Poco más se puede decir: olor a incienso, madrugada de primavera, llamada del capataz…

𝑱𝒆𝒔𝒖́𝒔 𝒅𝒆𝒍 𝑮𝒓𝒂𝒏 𝑷𝒐𝒅𝒆𝒓, 𝑺𝒆𝒏̃𝒐𝒓, 𝑫𝒊𝒐𝒔 𝒎𝒊́𝒐…

𝑺𝒊 𝒆𝒏 𝒎𝒆𝒅𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒏𝒐𝒄𝒉𝒆 𝒔𝒆𝒗𝒊𝒍𝒍𝒂𝒏𝒂

𝒂𝒑𝒂𝒓𝒆𝒄𝒆 𝒕𝒖 𝒆𝒇𝒊𝒈𝒊𝒆 𝒔𝒐𝒃𝒆𝒓𝒂𝒏𝒂

𝒆𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒈𝒐𝒕𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝒍𝒍𝒂𝒏𝒕𝒐 𝒚 𝒅𝒆 𝒓𝒐𝒄𝒊́𝒐…

𝑺𝒊 𝒅𝒆 𝒕𝒖 𝒔𝒂𝒏𝒕𝒂 𝒇𝒂𝒛 𝒆𝒍 𝒔𝒐𝒍 𝒔𝒐𝒎𝒃𝒓𝒊́𝒐

𝒂𝒏𝒕𝒆𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒍 𝒂𝒔𝒕𝒓𝒐 𝒆𝒏𝒄𝒊𝒆𝒏𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒎𝒂𝒏̃𝒂𝒏𝒂

𝒚 𝒅𝒆 𝒔𝒖 𝒔𝒂𝒏𝒈𝒓𝒆 𝒍𝒂 𝑫𝒊𝒗𝒊𝒏𝒂 𝒈𝒓𝒂𝒏𝒂

𝒆𝒕𝒆𝒓𝒏𝒂 𝒄𝒐𝒓𝒓𝒆 𝒄𝒐𝒎𝒐 𝒇𝒍𝒖𝒚𝒆 𝒆𝒍 𝒓𝒊́𝒐…

𝒀 𝒗𝒖𝒆𝒍𝒗𝒆𝒏 𝒂 𝒃𝒂𝒋𝒂𝒓 𝒍𝒂𝒔 𝒈𝒐𝒍𝒐𝒏𝒅𝒓𝒊𝒏𝒂𝒔

𝒂 𝒒𝒖𝒊𝒕𝒂𝒓 𝒅𝒆 𝒕𝒖 𝒇𝒓𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒍𝒂𝒔 𝒆𝒔𝒑𝒊𝒏𝒂𝒔

𝒂𝒍 𝒎𝒂𝒏𝒅𝒂𝒕𝒐 𝒅𝒆 𝑨𝒎𝒐𝒓, 𝒆𝒕𝒆𝒓𝒏𝒐 𝒚 𝒇𝒖𝒆𝒓𝒕𝒆.

𝑹𝒊́𝒏𝒅𝒆𝒔𝒆 𝒆𝒍 𝒎𝒂𝒍 𝒚 𝒆𝒍 𝒐𝒅𝒊𝒐. 𝒀 𝒕𝒖 «𝒄𝒂𝒓𝒓𝒆𝒓𝒂»

𝒂𝒍 𝒉𝒐𝒎𝒃𝒓𝒆 𝒆𝒏𝒔𝒆𝒏̃𝒂, 𝒂𝒍 𝒇𝒊𝒏, 𝒅𝒆 𝒒𝒖𝒆́ 𝒎𝒂𝒏𝒆𝒓𝒂

𝒑𝒖𝒆𝒅𝒆 𝒔𝒆𝒓 𝑫𝒊𝒐𝒔 𝒖𝒏 𝒄𝒐𝒏𝒅𝒆𝒏𝒂𝒅𝒐 𝒂 𝒎𝒖𝒆𝒓𝒕𝒆.

¡𝑽𝒊𝒓𝒈𝒆𝒏 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝑬𝒔𝒑𝒆𝒓𝒂𝒏𝒛𝒂! ¡𝑴𝒂𝒄𝒂𝒓𝒆𝒏𝒂!..

𝒀 𝒖𝒏𝒂 𝒆𝒙𝒑𝒍𝒐𝒔𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆 𝒔𝒂𝒍 𝒚 𝒅𝒆 𝒂𝒓𝒎𝒐𝒏𝒊́𝒂,

𝒚 𝒖𝒏 𝒇𝒍𝒖𝒊𝒓 𝒈𝒆𝒏𝒆𝒓𝒐𝒔𝒐 𝒅𝒆 𝒂𝒍𝒆𝒈𝒓𝒊́𝒂…

¡𝒀 𝒖𝒏 𝒔𝒆𝒏𝒕𝒊𝒓 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒔𝒕𝒂́ 𝒆𝒍 𝒂𝒍𝒎𝒂 𝒕𝒐𝒅𝒂 𝒍𝒍𝒆𝒏𝒂!

¡𝑽𝒊𝒓𝒈𝒆𝒏 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝑬𝒔𝒑𝒆𝒓𝒂𝒏𝒛𝒂! 𝑬𝒏 𝒕𝒖 𝒎𝒐𝒓𝒆𝒏𝒂

𝒄𝒂𝒓𝒂 𝒅𝒊𝒗𝒊𝒏𝒂, 𝒆𝒍 𝒔𝒆𝒗𝒊𝒍𝒍𝒂𝒏𝒐 𝒅𝒊́𝒂

𝒕𝒐𝒎𝒂 𝒕𝒐𝒅𝒂 𝒍𝒂 𝒍𝒖𝒛 𝒅𝒆 𝒔𝒖 𝒑𝒐𝒆𝒔𝒊́𝒂…

𝑴𝒂𝒏̃𝒂𝒏𝒂 𝒅𝒆 𝒄𝒓𝒊𝒔𝒕𝒂𝒍, 𝒕𝒂𝒓𝒅𝒆 𝒔𝒆𝒓𝒆𝒏𝒂.

¡𝑨𝒚, 𝒅𝒆 𝒏𝒐 𝒂𝒎𝒂𝒓, 𝒅𝒆 𝒏𝒐 𝒄𝒓𝒆𝒆𝒓, 𝒏𝒐 𝒉𝒂𝒚 𝒎𝒐𝒅𝒐

𝒄𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒕𝒖 𝒊𝒎𝒂𝒈𝒆𝒏 𝒄𝒆́𝒍𝒊𝒄𝒂 𝒂𝒑𝒂𝒓𝒆𝒄𝒆

𝒎𝒆𝒄𝒊𝒅𝒂 𝒆𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒆𝒍 𝒊𝒏𝒄𝒊𝒆𝒏𝒔𝒐, 𝒆𝒏 𝒍𝒐𝒏𝒕𝒂𝒏𝒂𝒏𝒛𝒂…!

¡𝑨𝒚 𝒎𝒊 𝑺𝒆𝒗𝒊𝒍𝒍𝒂, 𝒒𝒖𝒆 𝒍𝒐 𝒕𝒊𝒆𝒏𝒆 𝒕𝒐𝒅𝒐,

𝒄𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒆𝒍 𝑺𝒆𝒏̃𝒐𝒓 𝒅𝒆𝒍 𝑮𝒓𝒂𝒏 𝑷𝒐𝒅𝒆𝒓 𝒍𝒆 𝒐𝒇𝒓𝒆𝒄𝒆

𝒍𝒂 𝑭𝒆 𝒚 𝒍𝒂 𝑪𝒂𝒓𝒊𝒅𝒂𝒅… ¡𝑻𝒖́ 𝒍𝒂 𝑬𝒔𝒑𝒆𝒓𝒂𝒏𝒛𝒂!

Tercer Viernes de Cuaresma – 𝑳𝒐𝒔 𝒄𝒖𝒂𝒕𝒓𝒐 𝒂𝒎𝒐𝒓𝒆𝒔, de C.S. Lewis

 

Escrito en la parte final de su vida, apenas un año antes que 𝑼𝒏𝒂 𝒑𝒆𝒏𝒂 𝒆𝒏 𝒐𝒃𝒔𝒆𝒓𝒗𝒂𝒄𝒊𝒐́𝒏 (1961), el ensayo 𝑳𝒐𝒔 𝒄𝒖𝒂𝒕𝒓𝒐 𝒂𝒎𝒐𝒓𝒆𝒔 hace un recorrido ascendente, como la inmortal obra de Dante, por los distintos tipos de amor: el afecto, la amistad, eros y caridad.

En cada uno de estos capítulos, Lewis hace un despliegue de inteligencia y de sensibilidad, envolviendo al lector y preparándolo para el capítulo final: el encuentro con el más grande amor que pueda imaginarse.

“Dios, que no necesita nada, da por amor la existencia a criaturas completamente innecesarias, a fin de que Él pueda amarlas y perfeccionarlas. Crea el universo previendo (…) la zumbante nube de moscas en torno a la Cruz, su espalda desollada contra el rugoso madero, los clavos hundidos en la carne atravesando los nervios, la repetida asfixia creciente a medida que el cuerpo desfallece, la reiterada tortura de la espalda y los brazos al enderezar el cuerpo una y otra vez para poder respirar. (…) Esto es el amor. Este es el diagrama del Amor en sí mismo, el inventor de todos los amores”.

C. S. Lewis, 𝑳𝒐𝒔 𝒄𝒖𝒂𝒕𝒓𝒐 𝒂𝒎𝒐𝒓𝒆𝒔. Traducción de Pedro Antonio Urbina para Rialp Editorial

 

Cuarto Viernes de Cuaresma – 𝑬𝒍 𝒑𝒐́𝒓𝒕𝒊𝒄𝒐 𝒅𝒆𝒍 𝒎𝒊𝒔𝒕𝒆𝒓𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒔𝒆𝒈𝒖𝒏𝒅𝒂 𝒗𝒊𝒓𝒕𝒖𝒅, de Charles Péguy

Cuando Charles Péguy se convirtió al catolicismo en 1907 comenzó a escribir una serie de obras donde plasmaba, con un estilo sumamente poético, todo un profundo caudal teológico.

De entre todas sus obras hay que destacar, por su fuerza y su profundidad, los tres libros que componen los conocidos como tres misterios: 𝑬𝒍 𝒎𝒊𝒔𝒕𝒆𝒓𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒄𝒂𝒓𝒊𝒅𝒂𝒅 𝒅𝒆 𝑱𝒖𝒂𝒏𝒂 𝒅𝒆 𝑨𝒓𝒄𝒐, 𝑬𝒍 𝒑𝒐́𝒓𝒕𝒊𝒄𝒐 𝒅𝒆𝒍 𝒎𝒊𝒔𝒕𝒆𝒓𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒔𝒆𝒈𝒖𝒏𝒅𝒂 𝒗𝒊𝒓𝒕𝒖𝒅 𝒚 𝑬𝒍 𝒎𝒊𝒔𝒕𝒆𝒓𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝑺𝒂𝒏𝒕𝒐𝒔 𝑰𝒏𝒐𝒄𝒆𝒏𝒕𝒆𝒔.

En estas tres obras, y con el hilo conductor de la pequeña Jeannette (Juana de Arco), Péguy desarrolla toda una reflexión en torno a la Fe, la Esperanza y la Caridad. Uno de esos libros que te acompañan para toda la vida y al cual volver cada cierto tiempo.

Como ese momento en el que el propio Dios habla con el lector y le expresa cómo se siente tras la muerte de su hijo…

❞𝙏𝙤𝙙𝙤 𝙚𝙨𝙩𝙖́ 𝙘𝙤𝙣𝙨𝙪𝙢𝙖𝙙𝙤. 𝙉𝙤 𝙝𝙖𝙗𝙡𝙚𝙢𝙤𝙨 𝙢𝙖́𝙨 𝙙𝙚 𝙚𝙡𝙡𝙤. 𝙈𝙚 𝙝𝙖𝙘𝙚 𝙙𝙖𝙣̃𝙤.

𝙀𝙨𝙚 𝙞𝙣𝙘𝙧𝙚𝙞́𝙗𝙡𝙚 𝙙𝙚𝙨𝙘𝙚𝙣𝙨𝙤 𝙙𝙚 𝙢𝙞 𝙝𝙞𝙟𝙤 𝙚𝙣𝙩𝙧𝙚 𝙡𝙤𝙨 𝙝𝙤𝙢𝙗𝙧𝙚𝙨.

𝙀𝙣 𝙘𝙖𝙨𝙖 𝙙𝙚 𝙡𝙤𝙨 𝙝𝙤𝙢𝙗𝙧𝙚𝙨.

𝙋𝙖𝙧𝙖 𝙡𝙤 𝙦𝙪𝙚 𝙚𝙡𝙡𝙤𝙨 𝙝𝙖𝙣 𝙝𝙚𝙘𝙝𝙤 𝙘𝙤𝙣 𝙚́𝙡.

𝙀𝙨𝙤𝙨 𝙩𝙧𝙚𝙞𝙣𝙩𝙖 𝙖𝙣̃𝙤𝙨 𝙦𝙪𝙚 𝙛𝙪𝙚 𝙘𝙖𝙧𝙥𝙞𝙣𝙩𝙚𝙧𝙤 𝙚𝙣𝙩𝙧𝙚 𝙡𝙤𝙨 𝙝𝙤𝙢𝙗𝙧𝙚𝙨.

𝙀𝙨𝙤𝙨 𝙩𝙧𝙚𝙨 𝙖𝙣̃𝙤𝙨 𝙦𝙪𝙚 𝙛𝙪𝙚 𝙪𝙣𝙖 𝙚𝙨𝙥𝙚𝙘𝙞𝙚 𝙙𝙚 𝙥𝙧𝙚𝙙𝙞𝙘𝙖𝙙𝙤𝙧 𝙚𝙣𝙩𝙧𝙚 𝙡𝙤𝙨 𝙝𝙤𝙢𝙗𝙧𝙚𝙨.

𝙐𝙣 𝙨𝙖𝙘𝙚𝙧𝙙𝙤𝙩𝙚.

𝙀𝙨𝙤𝙨 𝙩𝙧𝙚𝙨 𝙙𝙞́𝙖𝙨 𝙚𝙣 𝙦𝙪𝙚 𝙛𝙪𝙚 𝙪𝙣𝙖 𝙫𝙞́𝙘𝙩𝙞𝙢𝙖 𝙚𝙣𝙩𝙧𝙚 𝙡𝙤𝙨 𝙝𝙤𝙢𝙗𝙧𝙚𝙨.

𝙀𝙣 𝙢𝙚𝙙𝙞𝙤 𝙙𝙚 𝙡𝙤𝙨 𝙝𝙤𝙢𝙗𝙧𝙚𝙨.

𝙀𝙨𝙖𝙨 𝙩𝙧𝙚𝙨 𝙣𝙤𝙘𝙝𝙚𝙨 𝙚𝙣 𝙦𝙪𝙚 𝙛𝙪𝙚 𝙪𝙣 𝙢𝙪𝙚𝙧𝙩𝙤 𝙚𝙣𝙩𝙧𝙚 𝙡𝙤𝙨 𝙝𝙤𝙢𝙗𝙧𝙚𝙨.

𝙀𝙣 𝙢𝙚𝙙𝙞𝙤 𝙙𝙚 𝙡𝙤𝙨 𝙝𝙤𝙢𝙗𝙧𝙚𝙨 𝙢𝙪𝙚𝙧𝙩𝙤𝙨.

𝙀𝙨𝙤𝙨 𝙨𝙞𝙜𝙡𝙤𝙨 𝙮 𝙚𝙨𝙤𝙨 𝙨𝙞𝙜𝙡𝙤𝙨 𝙚𝙣 𝙦𝙪𝙚 𝙛𝙪𝙚 𝙪𝙣𝙖 𝙝𝙤𝙨𝙩𝙞𝙖 𝙚𝙣𝙩𝙧𝙚 𝙡𝙤𝙨 𝙝𝙤𝙢𝙗𝙧𝙚𝙨.

𝙏𝙤𝙙𝙤 𝙚𝙨𝙩𝙖𝙗𝙖 𝙘𝙤𝙣𝙨𝙪𝙢𝙖𝙙𝙤, 𝙚𝙨𝙖 𝙞𝙣𝙘𝙧𝙚𝙞́𝙗𝙡𝙚 𝙖𝙫𝙚𝙣𝙩𝙪𝙧𝙖

𝙋𝙤𝙧 𝙡𝙖 𝙦𝙪𝙚 𝙮𝙤, 𝘿𝙞𝙤𝙨, 𝙩𝙚𝙣𝙜𝙤 𝙡𝙤𝙨 𝙗𝙧𝙖𝙯𝙤𝙨 𝙖𝙩𝙖𝙙𝙤𝙨 𝙥𝙖𝙧𝙖 𝙢𝙞 𝙚𝙩𝙚𝙧𝙣𝙞𝙙𝙖𝙙❞.

 

𝑬𝒍 𝒑𝒐́𝒓𝒕𝒊𝒄𝒐 𝒅𝒆𝒍 𝒎𝒊𝒔𝒕𝒆𝒓𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒔𝒆𝒈𝒖𝒏𝒅𝒂 𝒗𝒊𝒓𝒕𝒖𝒅, Charles Péguy. Trad. José Luis Rouillon Arróspide. Editorial Encuentro

Quinto Viernes de Cuaresma – 𝑽𝒊𝒅𝒂 𝒅𝒆 𝑱𝒆𝒔𝒖𝒄𝒓𝒊𝒔𝒕𝒐, de Charles Dickens

Charles Dickens también escribió sobre la Cruz y la Resurrección.

Hace apenas un par de meses recomendábamos la lectura de 𝑪𝒂𝒏𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆 𝑵𝒂𝒗𝒊𝒅𝒂𝒅, el clásico de Charles Dickens que todos asociamos a esas fechas tan señaladas. Sin embargo, el escritor inglés, un profundo cristiano, no sólo escribió sobre el nacimiento de Nuestro Salvador, sino también sobre su vida, su muerte y su Resurrección.

Dickens escribió una 𝑽𝒊𝒅𝒂 𝒅𝒆 𝑱𝒆𝒔𝒖𝒄𝒓𝒊𝒔𝒕𝒐 para sus hijos, para que ellos leyeran en sus hogares los relatos del nacimiento, de los primeros milagros y las primeras enseñanzas, de la crucifixión y del padecimiento, de la muerte y la triunfal resurrección. El escritor inglés dejó escrito que esta 𝑽𝒊𝒅𝒂 𝒅𝒆 𝑱𝒆𝒔𝒖𝒄𝒓𝒊𝒔𝒕𝒐 sólo podría publicarse cuando el último de sus hijos hubiera muerto, cosa que sucedió en 1933.

❞𝙇𝙡𝙚𝙫𝙖𝙣𝙙𝙤 𝙨𝙪 𝙘𝙧𝙪𝙯 𝙖𝙡 𝙝𝙤𝙢𝙗𝙧𝙤, 𝙘𝙤𝙢𝙤 𝙚𝙡 𝙢𝙖𝙨 𝙫𝙪𝙡𝙜𝙖𝙧 𝙮 𝙢𝙖𝙡𝙫𝙖𝙙𝙤 𝙘𝙧𝙞𝙢𝙞𝙣𝙖𝙡, 𝙣𝙪𝙚𝙨𝙩𝙧𝙤 𝙗𝙚𝙣𝙙𝙞𝙩𝙤 𝙎𝙖𝙡𝙫𝙖𝙙𝙤𝙧 𝙅𝙚𝙨𝙪𝙘𝙧𝙞𝙨𝙩𝙤, 𝙘𝙞𝙧𝙘𝙪𝙣𝙙𝙖𝙙𝙤 𝙥𝙤𝙧 𝙡𝙖 𝙥𝙡𝙚𝙗𝙚 𝙦𝙪𝙚 𝙡𝙚 𝙥𝙚𝙧𝙨𝙚𝙜𝙪𝙞𝙖, 𝙨𝙖𝙡𝙞𝙤 𝙙𝙚 𝙅𝙚𝙧𝙪𝙨𝙖𝙡𝙚𝙣 𝙝𝙖𝙘𝙞𝙖 𝙪𝙣 𝙨𝙞𝙩𝙞𝙤 𝙡𝙡𝙖𝙢𝙖𝙙𝙤 𝙚𝙣 𝙝𝙚𝙗𝙧𝙚𝙤 𝙂𝙤𝙡𝙜𝙤𝙩𝙖, 𝙚𝙨𝙩𝙤 𝙚𝙨, 𝙨𝙞𝙩𝙞𝙤 𝙙𝙚 𝙡𝙖 𝙘𝙖𝙡𝙖𝙫𝙚𝙧𝙖, 𝙮 𝙙𝙚 𝙖𝙦𝙪𝙞 𝙚𝙡 𝙣𝙤𝙢𝙗𝙧𝙚 𝙙𝙚 𝘾𝙖𝙡𝙫𝙖𝙧𝙞𝙤 𝙦𝙪𝙚 𝙩𝙖𝙢𝙗𝙞𝙚𝙣 𝙨𝙚 𝙡𝙚 𝙝𝙖 𝙙𝙖𝙙𝙤❞.

𝑽𝒊𝒅𝒂 𝒅𝒆 𝑱𝒆𝒔𝒖𝒄𝒓𝒊𝒔𝒕𝒐, Charles Dickens. Trad. Rafael Vázquez-Zamora. Editorial Renacimiento / Espuela de Plata

 

Sexto Viernes de Cuaresma – 𝑬𝒍 𝒉𝒖𝒎𝒐 𝒅𝒐𝒓𝒎𝒊𝒅𝒐, de Gabriel Miró

𝑬𝒍 𝒉𝒖𝒎𝒐 𝒅𝒐𝒓𝒎𝒊𝒅𝒐 (1919) es uno de los libros más hermosos que se pueden leer. Es complicado encuadrar a qué genero pertenece, ya que tiene algo de novela sin ser una novela, algo de relato sin ser un libro de relatos, algo de poesía sin ser un poemario. Todo y nada lo es al mismo tiempo. Un libro inclasificable, pero de una belleza incomparable.

El escritor alicantino ya había escrito, unos años antes, 𝑭𝒊𝒈𝒖𝒓𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒑𝒂𝒔𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆𝒍 𝑺𝒆𝒏̃𝒐𝒓, donde demostraba sus amplios conocimientos de la Biblia. En 𝑬𝒍 𝒉𝒖𝒎𝒐 𝒅𝒐𝒓𝒎𝒊𝒅𝒐, en su segunda parte, titulada ‘Tablas del calendario entre el humo dormido’, Gabriel Miró hace un recorrido sensorial por la memoria, colectiva y personal, de todos los días de la Semana Santa, comenzando por el Domingo de Ramos. Así, para el Sábado Santo (Sábado de Gloria), escribe lo siguiente un texto precioso y profundo en el que José de Arimatea (Josef) aguarda en silencio la promesa anunciada por Jesús frente al sepulcro sellado:

❞𝙌𝙪𝙞𝙚𝙧𝙚 𝙘𝙤𝙣𝙛𝙤𝙧𝙢𝙖𝙧𝙨𝙚 𝙧𝙚𝙥𝙞𝙩𝙞𝙚́𝙣𝙙𝙤𝙨𝙚 𝙥𝙖𝙡𝙖𝙗𝙧𝙖𝙨 𝙙𝙚 𝙅𝙚𝙨𝙪́𝙨. 𝙀𝙡 𝙎𝙚𝙣̃𝙤𝙧 𝙝𝙖 𝙙𝙞𝙘𝙝𝙤: ¡𝙋𝙤𝙧 𝙫𝙚𝙣𝙩𝙪𝙧𝙖 𝙛𝙧𝙪𝙘𝙩𝙞𝙛𝙞𝙘𝙖𝙧𝙖́ 𝙚𝙡 𝙜𝙧𝙖𝙣𝙤 𝙙𝙚 𝙩𝙧𝙞𝙜𝙤 𝙨𝙞 𝙣𝙤 𝙨𝙚 𝙡𝙚 𝙚𝙣𝙩𝙞𝙚𝙧𝙧𝙖! 𝙋𝙚𝙧𝙤 𝙅𝙤𝙨𝙚𝙛 𝙨𝙞𝙚𝙣𝙩𝙚 𝙮𝙖 𝙚𝙡 𝙘𝙖𝙣𝙨𝙖𝙣𝙘𝙞𝙤 𝙙𝙚 𝙡𝙤𝙨 𝙙𝙞́𝙖𝙨 𝙮 𝙚𝙡 𝙙𝙚 𝙡𝙖 𝙖𝙛𝙡𝙞𝙘𝙘𝙞𝙤́𝙣 𝙙𝙚𝙡 𝙫𝙞𝙚𝙧𝙣𝙚𝙨 𝙩𝙪𝙢𝙪𝙡𝙩𝙪𝙖𝙧𝙞𝙤 𝙮 𝙩𝙧𝙖́𝙜𝙞𝙘𝙤.

𝙃𝙤𝙮 𝙨𝙚 𝙫𝙚 𝙨𝙤𝙡𝙤 𝙖 𝙨𝙞́ 𝙢𝙞𝙨𝙢𝙤. 𝙇𝙖𝙨 𝙢𝙪𝙟𝙚𝙧𝙚𝙨 𝙦𝙪𝙚 𝙖𝙨𝙞𝙨𝙩𝙞́𝙖𝙣 𝙖𝙡 𝙈𝙖𝙚𝙨𝙩𝙧𝙤 𝙥𝙧𝙚𝙥𝙖𝙧𝙖𝙣 𝙚𝙨𝙘𝙤𝙣𝙙𝙞𝙙𝙖𝙢𝙚𝙣𝙩𝙚 𝙡𝙤𝙨 𝙖𝙧𝙤𝙢𝙖𝙨 𝙮 𝙫𝙚𝙣𝙙𝙖𝙨 𝙥𝙖𝙧𝙖 𝙖𝙘𝙖𝙗𝙖𝙧 𝙙𝙚 𝙪𝙣𝙜𝙞𝙧 𝙚𝙡 𝙘𝙖𝙙𝙖́𝙫𝙚𝙧. 𝙇𝙤𝙨 𝙙𝙞𝙨𝙘𝙞́𝙥𝙪𝙡𝙤𝙨 𝙝𝙖𝙣 𝙙𝙚𝙨𝙖𝙥𝙖𝙧𝙚𝙘𝙞𝙙𝙤. 𝙀𝙡 𝙍𝙖𝙗𝙗𝙞 𝙡𝙤 𝙥𝙧𝙚𝙙𝙞𝙟𝙤 𝙘𝙤𝙣 𝙚𝙡 𝙥𝙧𝙤𝙛𝙚𝙩𝙖: 𝘿𝙞𝙘𝙚 𝙚𝙡 𝙎𝙚𝙣̃𝙤𝙧 𝙙𝙚 𝙡𝙤𝙨 𝙚𝙟𝙚́𝙧𝙘𝙞𝙩𝙤𝙨: 𝙃𝙞𝙚𝙧𝙚 𝙖𝙡 𝙋𝙖𝙨𝙩𝙤𝙧 𝙮 𝙨𝙚 𝙙𝙞𝙨𝙥𝙚𝙧𝙨𝙖𝙧𝙖́ 𝙚𝙡 𝙧𝙚𝙗𝙖𝙣̃𝙤❞.

𝑬𝒍 𝒉𝒖𝒎𝒐 𝒅𝒐𝒓𝒎𝒊𝒅𝒐, Gabriel Miró, Drácena Editorial

Velas Literarias de Adviento 2025

Desde la Vocalía de Fe y Cultura de esta Junta Diocesana queremos comenzar una serie de publicaciones en las que iremos comentando y recomendando algunos libros. Unos libros que irán construyendo una suerte de biblioteca que nos ayude a todos a vivir nuestra fe con esperanza y convencimiento.

No encontramos un mejor momento para iniciar este proyecto que justo cuando comienza el sagrado tiempo de Adviento y en todas las iglesias prende la primera vela de la corona, como el pábilo vacilante que no se apagará.

Un libro que nos puede ayudar y hacer compañía en estos días es, sin duda, 𝑬𝒍 𝒆𝒔𝒑𝒊́𝒓𝒊𝒕𝒖 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝑵𝒂𝒗𝒊𝒅𝒂𝒅, de Gilbert K. Chesterton. No es posible leer este libro sin que se nos dibuje una sonrisa en el rostro (y en el corazón). Se trata de un volumen que reúne artículos, relatos, poemas y una pequeña obra de teatro, versando todos ellos sobre los múltiples aspectos que hacen del Adviento y la Navidad una época única, entrañable e intensa. Su texto sobre la teología de los regalos es de una hermosura y una profundidad dignas de las mejores páginas del maestro inglés: “El propio Cristo en un regalo de Navidad”, nos dice en un momento dado.

Que la luz de esta primera vela nos marque el inicio del camino que debemos recorrer para contemplar la Verdadera Luz, la que ilumina el mundo.

 

𝑬𝒍 𝒆𝒔𝒑𝒊́𝒓𝒊𝒕𝒖 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝑵𝒂𝒗𝒊𝒅𝒂𝒅, de Gilbert K. Chesterton, Espuela de Plata Editorial (Renacimiento). Prólogo de José Julio Cabanillas. Traducción de Aurora Rice

 

Segunda vela de la corona de Adviento que encendemos y, por tanto, segunda recomendación literaria. Esta vez le toca el turno a Benedicto XVI, con un pequeño pero enjundioso libro: 𝑳𝒂 𝒃𝒆𝒏𝒅𝒊𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝑵𝒂𝒗𝒊𝒅𝒂𝒅 (𝑴𝒆𝒅𝒊𝒕𝒂𝒄𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔).

Se trata de una serie de escritos de la época en la que Ratzinger fue arzobispo de Múnich y que versan todos ellos sobre diversos aspectos del Adviento y de la Navidad. En poco más de cien páginas, Benedicto XVI nos habla de cómo vivir la enfermedad durante estas fechas tan señaladas, de la genealogía de Jesús, del pesebre de Francisco de Asís y de la luz que brilla en las tinieblas. Por si fuera poco, unas bellísimas ilustraciones acompañan y hacen más vívidas las meditaciones. Un libro, en definitiva, para leer a pequeños sorbos a lo largo de estos días.

“Pero el signo de esperanza representado en este niño está puesto también y precisamente para los atribulados. Justamente por eso ha podido producir un eco tan puro que su poder de consuelo llega a tocar incluso el corazón de los incrédulos”.

 

𝑳𝒂 𝒃𝒆𝒏𝒅𝒊𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝑵𝒂𝒗𝒊𝒅𝒂𝒅 (𝑴𝒆𝒅𝒊𝒕𝒂𝒄𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔), de Joseph Ratzinger, Benedicto XVI. Herder Editorial. Traducción de Roberto Heraldo Bernet

Encendemos la tercera vela de nuestra corona de Adviento. El morado de estos días se torna más suave, más rosado. Domingo de Gaudete, de la alegría.

Y alegría y felicidad lectora es lo que proporciona este 𝑳𝒊𝒃𝒓𝒐 𝒅𝒆 𝒗𝒊𝒔𝒊𝒕𝒂𝒏𝒕𝒆𝒔 del maestro José Jiménez Lozano. Se nos narra aquí, en pequeños relatos, la historia ya conocida de lo acontecido en Belén en los días del nacimiento de Jesús, pero desde el punto de vista de los humildes, de los sencillos e incluso desde el de una asnilla que habla.

Humor y ternura se dan la mano en esta pequeña obra maestra de nuestras letras. Un libro ideal para llenarnos el corazón de calor en las frías tardes de Adviento.

“Sólo que, cuando volvió a entrar, ya había nacido el Niño, que era una divinidad y miraba con unos ojos que se le comían a quien miraba y le ponían la alegría del mundo en el corazón”.

 

𝑳𝒊𝒃𝒓𝒐 𝒅𝒆 𝒗𝒊𝒔𝒊𝒕𝒂𝒏𝒕𝒆𝒔, de José Jiménez Lozano. Encuentro Editorial.

 

Para esta cuarta y última vela de la corona de Adviento hemos pensado en un libro que todos conocemos, pero no todos hemos leído de principio a final: 𝑪𝒂𝒏𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆 𝑵𝒂𝒗𝒊𝒅𝒂𝒅.

El clásico absoluto de Charles Dickens es una historia de redención y de conversión. El Señor Scrooge, su famoso protagonista, va transformándose ante nuestros ojos, pasando de ser alguien despreciable y materialista a una persona que sabe mirar con el corazón a las cosas importantes.

Dickens, sincero creyente, construye una historia que nos apela para cambiar nuestro interior por la acción sanadora de la Navidad y del auténtico sentido de lo que celebramos: el nacimiento de Cristo, la encarnación del Creador en su propia Obra.

“A veces es muy conveniente ser niño, y nunca mejor que en Navidad, para conmemorar los tiempos en que el Todopoderoso también fue niño”.

 

𝑪𝒂𝒏𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆 𝑵𝒂𝒗𝒊𝒅𝒂𝒅, de Charles Dickens (al ser un clásico hay numerosas ediciones disponibles, en todos los formatos y con distintas traducciones)