Novelda

Junta Mayor de Cofradías y Hermandades de Semana Santa de Novelda

 1976

1.900

Declarada de Interés Turístico Autonómico

Parroquia de San Pedro Apóstol

Directiva Junta Mayor

Presidente: Francisco Manuel López Peral

Vicepresidenta: Manolita Beneyto Campello

Secretario: Luis Mira Seller

Tesorero: Miguel Albert Valero

Vicesecretaria: Ana Durá Segura

Consiliario: Eduardo Lorenzo García

Vocal: Pilar Martínez Pastor

Vocal: José María García Gómez

Vocal: M.ª Fuensanta Martínez Beltrá

Vocal Juventud: Elena López Navarro

Dirección postal

C/Menéndez Pelayo, 5

Correo electrónico
Teléfono

607471526

Redes sociales

Cofradías y Hermandades

  • Hermandad de Nazarenos de la Oración del Huerto
  • Cofradía La Flagelación
  • Cofradía del Ecce Homo
  • Cofradía Madre del Divino Amor
  • Hermandad de Jesús Nazareno
  • Hermandad del Santo Encuentro
  • Hermandad de Jesús Caído
  • Cofradía de la Santa Faz y la Mujer Verónica
  • Cofradía del Stmo. Cristo de la Agonía
  • Cofradía Ntra. Sra. de los Dolores
  • Cofradía del Descendimiento de Jesús
  • Comunidad de Penitentes Sta. Mª. Magdalena
  • Hermandad del Santo Sepulcro
  • Cofradía Ntra. Sra. de los Dolores

Datos de interés

Martes de carnaval: Procesión de las 40 Horas.

Miércoles de Ceniza: encendido de la Cruz de Cuaresma y en fecha posterior, en el barrio de la Estación, encendido de la Cruz de Pasión.

Presentación de Cartel y Revista.

Pregón de Semana Santa.

Procesión del Canto de los Siete Dolores.

Encuentro de Jesús Caído y la Santa Mujer Verónica.

Despedida de Ntra. Sra. de la Soledad al Smo. Cristo de la Agonía y lectura de las últimas palabras de Cristo en la cruz, con la rompida de la hora.

Traslado de Jesús Yacente.

Cortesías en la mañana del Domingo de Resurrección.

Breve historia de la Semana Santa de Novelda

En una sociedad eminentemente agrícola, sin grandes recursos económicos, la celebración de la Semana Santa no podía permitirse los pasos procesionales con que, afortunadamente, hoy se cuenta. Poco, pero algo sabemos acerca de cómo se vivía entonces la celebración de la Pasión de Nuestro Señor.

El Via Crucis como elemento central de las celebraciones y la ermita del Calvario, de la que se desconoce la fecha exacta de su construcción así como su situación, son elementos iniciales de nuestra Semana Santa, de la que ya en 1587 aparece constancia documental, así como de gastos producidos por un predicador en cuaresma en el año 1681.

En 1704, ese mismo libro indica que “ya saben vuestras mercedes cómo están probando el descendimiento para representarlo el Viernes Santo próximo y que para dicha representación se ofrecen algunos gastos que los ha de soportar la Villa”. En 1809, el Via Crucis se trasladaría al Cementeri Vell, y en 1864 se procedería a su reedificación, con nuevas capillas y azulejos para los pasos.

La simulación del sepulcro de Cristo se conseguía con el montaje del Monumento, en cuyo centro se instalaba la urna, destinada a contener unos corporales, un cáliz cubierto con una patena, envuelto en un velo blanco de seda, como si se tratase de un sudario, pero que en especial guardaba, celosamente, la sagrada forma.

Las celebraciones de la antigua Semana Santa noveldense se cerraban con un acto de solidaridad con los menos favorecidos. Era tradicional, y así consta documentalmente año tras año, repartir raciones de carne entre los más necesitados la víspera del Domingo de Resurrección.

En 1764 consta el encargo que se le hace al carpintero noveldense Miguel Pérez de una gran matraca para tocar las Tinieblas de Semana Santa. De lo que debía ser su tamaño da constancia su coste, que ascendió a 11 libras, 1 sueldo y 4 dineros.

La sesión del Cabildo de 18 de marzo de 1880 da fe del nacimiento en Novelda de la procesión del Viernes Santo: “También manifestó dicho Señor Alcalde que el Viernes Santo próximo se celebraría, por primera vez en esta Villa, la procesión del Santo Entierro, para lo cual había tenido varias conferencias con el Señor Cura párroco y, con objeto de dar toda la solemnidad que tan religioso acto requiere, interpretando así los sentimientos de este vecindario, proponía al Ayuntamiento se sirviera acordar la asistencia en corporación a la antedicha procesión por este año: la Municipalidad hízose cargo de las razones expuestas por su digno Presidente y, conforme con ellas, acordó asistir en Corporación y con la banda municipal, a la procesión antedicha”. En 1880, por tanto, Novelda cuenta ya con una procesión íntegramente urbana el Viernes Santo. Se dispone con el siguiente orden: Guion de la Parroquia de San Pedro como organizadora, y los pasos de la Cruz Desarbolada, el Santo Sepulcro y la Soledad. A la procesión también asiste la Corporación Municipal en pleno.

1880 supone el inicio de lo que podemos denominar como verdadera explosión para la Semana Santa de Novelda, puesto que prácticamente en los siguientes dos años se asentarán las bases de lo que será la Semana Santa hasta la Guerra Civil. Junto a las anteriores, el Viernes Santo de 1881 se presentan a las puertas de la Parroquia Arciprestal de San Pedro, dispuestas para la Procesión del Santo Entierro, las hermandades de la Samaritana con su paso de Jesús y la Samaritana, la Flagelación o Paso de los Azotes, la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno con la imagen de su titular, la Hermandad de la Caída con su paso de Nuestro Señor Jesucristo en la calle de la Amargura, la Hermandad de Cristo Crucificado (Cristo existente en la Ermita del Cementeri Vell) y la imagen de Santa María Magdalena. Cerraban el cortejo la Corporación Municipal y la Banda de Música. A partir de este año Novelda cuenta con procesiones de Semana Santa en sus calles ininterrumpidamente a excepción de los años de la Segunda República y de la contienda civil.

El impulso de los primeros años fue fuerte; prueba de ello es que en 1882 Novelda cuenta con dos nuevos pasos: se trata de los misterios de las hermandades del Encuentro y de la Oración en el Huerto. La Verónica aparece alrededor de 1898. También se incorpora la Compañía de Armados o Centuria Romana, que se organizó alrededor de la última década del siglo XIX.

En estos primeros años, pese a una expansión comercial, industrial y agrícola francamente notables, se deja sentir todavía en la población cierta carestía material, lo que obliga a que algunas hermandades acudan a la procesión sin nazarenos, tan solo con las filas compuestas por fieles que, con velas, alumbraban el cortejo de sus imágenes. Las celebraciones litúrgicas ocupaban la práctica totalidad de los actos de aquella Semana Santa. Así pues, la Semana Santa tan solo asomaba a la calle en las procesiones de Domingo de Ramos, Viernes Santo mañana y noche y en la celebración de la mañana del Domingo de Resurrección. La Procesión del Domingo de Ramos, conocida como “la de las palmas”, era una extensión de la liturgia que se celebraba en el interior del Templo Arciprestal de San Pedro, desde donde el pueblo salía en procesión para dar una simple vuelta a la Plaza de España o Plaça Vella.

En Novelda no existían traslados ni procesiones propias de cofradías a lo largo de la semana y, por tanto, toda la atención y el buen hacer de sus vecinos se volcaba en el esplendor y realce de la liturgia. El Viernes Santo, al clarear el día, alrededor de las siete de la mañana, comenzaba el toque de carraca que anunciaba la salida de la procesión, continuación de una anterior a 1880, que fue germen de las procesiones de Semana Santa en Novelda. Culminaba la Semana Santa con la Solemne Procesión General del Domingo de Resurrección. Se iniciaba a las siete de la mañana, con las imágenes del Niño Jesús de Praga, Santa Cecilia, Santos Abdón y Senén, Santa Ana, Santa Bárbara, San Roque, San José, San Sebastián, San Juan, San Pedro, Santa María Magdalena y la Virgen del Remedio, que acudía con un velo negro. Todas estas imágenes se disponían alrededor de la Plaza de España (Plaça Vella), a la espera de la salida de la Parroquia de San Pedro del Santísimo Sacramento. Una vez que la custodia había salido, se efectuaban (al igual que ahora) las Cortesías.

La Semana Santa de Novelda transcurre por una senda esplendorosa, dada su juventud y empuje, hasta 1918-1920, fecha en que se produce un bache del que rápidamente se recupera y vuelve a sentir un nuevo impulso hacia 1928. En aquellos años se implanta la instalación de unas mesas petitorias a las puertas de los templos a fin de recaudar fondos para obras de caridad.

El año 1931 vuelve a ser un año esplendoroso, al igual que lo fueron los primeros años.

La década del cuarenta viene marcada, pese a la importante carestía material y económica que se sufre tras la cruenta Guerra Civil, por una recuperación rápida del patrimonio religioso. En 1946 aparece la primera procesión de nazarenos fuera de la del Viernes Santo. La compone la Hermandad del Santo Encuentro, que la noche del Martes Santo realiza una procesión por las calles de la población acompañada de banda de música. Además, en estos años se organiza la Procesión del Encuentro del Domingo de Resurrección tal como ha llegado hasta nosotros.

1955 representa un verdadero punto de inflexión en la vida parroquial de Novelda. La llegada de D. Federico Sala Seva como párroco de San Pedro constituye en Novelda un despegue de la actividad parroquial que no tarda en ver su reflejo en la Semana Santa. En 1959 la Junta General de Hermandades organizó el primer pregón de Semana Santa. La Semana Santa entra en un estancamiento a causa del devenir de la sociedad y el inmovilismo dentro de las mismas cofradías. En 1969 solo se celebran la procesión del Domingo de Ramos, las dos de Viernes Santo y la del Domingo de Resurrección, además de las procesiones organizadas por la Hermandad de Jesús Caído (ahora la noche del Lunes Santo) y por la Hermandad del Santo Encuentro (Martes Santo). A la par que desaparecen procesiones, también desaparecen en este periodo algunas hermandades. Con la ayuda nuevamente venida de la mano de un párroco de San Pedro, D. Antonio Cerdán, y del sacristán de la misma, Cándido Martínez, se verá la solución al problema del abandono de las cofradías y se revitalizará la Semana Santa. La solución es sencilla pero, sin duda, arriesgada: dar presencia y voz a los jóvenes. En este último tramo de nuestra historia, el número de cofradías y hermandades ha crecido hasta 15, y, además, nuevas imágenes procesionan por nuestra ciudad. Asimismo, nuevas procesiones y actos se unen en la Semana Grande y dan forma a esta catequesis.

Cada año los escolares de nuestra población muestran su visión de la Semana Santa en un concurso de dibujo al que también se une Capaz. De la misma manera, los fotógrafos, tanto aficionados como profesionales, participan en el concurso de fotografía que cada año organizamos. Conciertos, certámenes de bandas de cornetas y tambores, bandas de música y coros inundan cada año de bellas melodías nuestra población.

A mediados de los setenta se forma la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades, que une a todos los pasos de Novelda para, años después, regularse mediante unos estatutos que, con el tiempo, cada uno de los diferentes pasos ha ido también adoptando. Desde el primer momento se retomó la revista de Semana Santa, publicación de periodicidad anual, y poco más tarde recuperamos el pregón de nuestra Semana Grande.